El itinerario parcial lo forman: El Campesino, El Hoyo, La Piojera, El Quitapenas, Tropezón, Wonder Bar, Las Tejas, D jango y Las Tinajas.
Pronto el itinerario de precios, direcciones y calidad...
Con el correr de los años, el variopinto ideológico se ha vuelto cada vez más imperceptible, un tanto aburrido, sospechosamente tibio y poco comprometido con las pasiones que inspiraron a muchos movimientos del pasado. En estos últimos 20 años de democracia el escenario político está manifiestamente dormido, y hoy el arco-iris de antaño más bien se asemeja a un semáforo permanentemente marcando amarillo sin mayores variaciones ni intenciones de cambio.
En este anémico esquema político-social y como consecuencia del explosivo crecimiento económico de nuestro país, inesperadamente el tradicional paradigma del chorreo manifiestamente se ha debilitado en la opinión pública, al punto de ser fuertemente cuestionado, pues esta idea que vincula la asentada y tradicional postura del votante de derecha, al argumento de que las mejoras en su bienestar dependen del bienestar de los grandes poderes económicos empresariales hoy perdió credibilidad, pues no cabe duda que el modelo económico concertacionista, manifiestamente pro-empresario, ha demostrado una vez más el total desinterés que estos en su mayoría tienen para con el país y sus ciudadanos reduciendo a porcentajes realidades humanas no cuantificables. Vergüenza debería sentir el mundo político, pero particularmente la concertación, al no tener la intención ni tampoco la valentía suficiente para replantear temas sociales duramente restringidos en tiempos de dictadura, pues tuvo que ser la iglesia católica quien al fin pusiera sobre el tapete el olvidado tema del sueldo ético en tiempos donde la inequidad de la distribución de la riqueza en Chile bordea cifras ridículamente exageradas en sus diferencias.
La negativa de Codelco frente a lo planteado por la inspección del trabajo en torno a que esta empresa del estado respete la letra de lo estipulado por la nueva ley de subcontratación, dejó muchas tareas pendientes así como también innumerables preguntas que se deben resolver durante este 2008. Sin embargo, independiente del resultado negativo o positivo en tribunales para una u otra parte, lo cierto es que el recurso presentado y la negativa de buenas a primeras de cambiar el estado de los subcontratados fue una pésima señal que marcará el destino de esta ley en razón de que el mundo privado ya acogió las pautas presentadas por Codelco para invalidar esta normativa más allá del espíritu que la inspiró, pues no cabe duda que todo esto le hizo un flaco favor a una idea que buscaba detener el nicho encubridor de vicios laborales en que se convirtió el subcontratar mano de obra.
Finalmente más allá de los descargos válidos o no que tenga la cuprífera estatal respecto a los perjuicios que pueda ocasionar en la misma el integrar a estos subcontratados, pena nos debería dar el ver lo indefensos que estamos sobre todo teniendo presente la aparente ideología que mueve al actual gobierno, supuestamente del lado de los más desprotegidos. Ante este oscuro panorama tal vez el único consuelo que me queda son las palabras del ministro Andrade durante su balance del año laboral 2007 quien como pocas veces se acostumbra en algún ministro, habló con la guata en pro defensa de los trabajadores, devolviéndome un poco la fe en los valores que inspiran muchas veces el tomar un cargo de relativa importancia sobre los destinos del resto. Con fama de duro, pero siempre de trato cercano, el ministro hizo su propio balance anual acusando la insensibilidad de quienes han criticado la vigente ley de subcontratación:
“Uno escucha tanta opinión técnica, pero son personas. El listado del acta de contratación son personas, no son cifras!!, son personas de carne y hueso que se descrestan todos los días trabajando por Chile”. Existen intereses creados para debilitar los derechos de los trabajadores: “pareciera ser que lo que hay de fondo es decir bajemos los estándares laborales, entonces que no haya jornada, que no haya salario mínimo, porque como tenemos que competir con otros países donde hay otros estándares laborales. Que trabajen también los niños entonces (...) pareciera ser una lógica media perversa”....