No soy futbolero pero debo admitir que cambio cuando juega la roja, y durante 90 minutos me transformo en un cabeza de pelota, poniendo en mi todo lo que siempre he odiado de cierta gente...
Tal vez es un poco masoquista lo que pienso, pero si la selección chilena fuera una potencia mundial, no me motivaría tanto ver sus partidos. Por suerte no lo es, y aunque suene mediocre,esto es lo que me motiva de la selección, porque en la roja se respira ese cariño irracional, ese tufillo de potrero y esa mística de los equipos de provincia que con pequeñas aspiraciones sólo participan para no descender pero que sin embargo con esas pequeñas metas nos inspiran y emocionan igual.
Sin lugar a dudas la selección es el imponderable de nuestra historia forjada en base al rigor y la desgracia, donde la fatalidad es uno de los pocos elementos que nos logra unir. La roja es una tragedia colectiva, y seguramente los argentinos nos pasarán por encima como siempre, pero hoy y también como ayer, caímos y nos volvemos a levantar con la banderita por 90 minutos.
Vamos Chile!
Breve historia de la bicicleta
-
Repaso de los hitos más importantes en la evolución e historia de la
bicicleta
vía Mi Caballito de Acero
Hace 3 horas

1 comentarios:
creo que mi comentario está desfasado pero al igual que tu -como no fanatica ni hasta interesada en el futbol- cuando juega la roja veo los partidos, y hasta me emociono! como olvidar el muendial tambien, que aunque no jugaba chile, vi casi todos los partidos entre clases y certamenes con mis mejores amigos convivientes y sus amigotes...
ademas, no es malo que por cada partido, son varias chelitas, hay que decirlo... jejeje.
saludos marioamigo!!!
Publicar un comentario en la entrada